Muchas son las ocasiones en que se nos pregunta a los psicoterapeutas: ¿Qué es una terapia? ¿Qué hay que hacer? ¿Cómo funciona?.

La terapia es un espacio donde poder aprender a conocernos realmente a nosotros mismos, aprender a conocer y manejar  nuestros patrones emocionales y de pensamiento, en definitiva, profundizar en nuestro mundo subconsciente.

Nuestra mente se divide en 10 partes. Tan sólo una es consciente, siendo las 9 restantes inconscientes. Podemos imaginar que dentro de nuestra mente hay almacenadas muchas experiencias. Experiencias, que según el impacto emocional que tuvieran, pudieran dejar más o menos anclada una emoción, y por tanto una predisposición a actuar. Cuando nos entendemos mejor a nosotros mismos, podemos entender mejor a los demás. Podemos manejar las situaciones o los problemas de una manera mucho más positiva. Este es el proceso de crecimiento interior.

Una vez comienza a finalizar una psicoterapia, es muy corriente escuchar, que por fin se ha encontrado la felicidad, y que asombrosamente, la felicidad no es un estado de euforia o alegría intensa mantenida (eso siempre viene y va), sino que es una sensación de tranquilidad interior. De por fin estar en paz, con nosotros mismos y con lo que nos rodea.

 Es muy común que surjan temores a la hora de decidir comenzar un proceso terapéutico, y es muy posible, que la mejor manera de ayudar a entender cómo funciona y qué significa este proceso, sea a través de la propia experiencia de algunas personas que, ya finalizaron o están finalizando su tratamiento, y que han querido dejar reflejada su propia experiencia.  

 Gracias a todas ellas por este gesto y mi reconocimiento a vuestro esfuerzo, y gran trabajo, cuyos resultados son completamente meritorios”.

 “B”, mujer. 25 años

Creo que debería empezar diciendo que la persona que me motivó a comenzar la terapia fue mi madre. Supongo que cuando uno está mal, son las personas que nos quieren las que más se dan cuenta de ello.

Después de meses de constantes discusiones en casa, así como de una relación traumática con el que ahora es mi ex-novio, mi estado psicológico y emocional era insostenible. Sin embargo, creo que esa relación no fue más que el desencadentante de una serie de problemas y crisis que ya venían de muy atrás.

También debo decir que aunque fue duro, es decir, nunca es fácil darse cuenta de los defectos y temores de uno mismo, creo que la terapia fue una de las mejores cosas que he hecho en mi vida. Cuando miro al pasado y pienso en aquella relación, en lo positivo y negativo que pude sacar de ello, tan sólo pienso que gracias a ello, gracias a tocar fondo, decidí ir a terapia, por lo que conseguí corregir y mejorar muchas cosas que no sabía ni que existían.

Sin embargo, la terapia también me ayudó no sólo a conocerme a mi misma mejor, sino a entender y empatizar con la gente que me rodea. Comienzas a darte cuenta del motivo, muchas veces inconsciente, con el que actúa la gente, por lo que llegas a comprenderlos.

Creo que a día de hoy, y gracias a meses de terapia, soy una persona distinta: más comprensiva y empática no sólo con los demás, sino conmigo misma. Sin embargo debo decir que no es algo fácil: requiere trabajo, empeño, tiempo y ganas de mejorar, pero eso sí, al final, merece la pena.

 “J”, mujer. 41 años.

My course of treatment with Cristina has been beneficial on a daily basis in so many ways; it has enabled me to become secure and content with myself. It has banished the distorted and untrue view that I had and showed me my true self. It allowed me to see that many of my actions in the past were normal reactions of somebody in an abnormal situation. The sessions, over time, helped me develop self-worth and pride in myself whilst allowing me to shed the sense of shame that I had carried with me since childhood. As a result, I feel more secure in myself and in my future. I realise as I have become more open to people and situations, that I am free to make choices and I know that if ever I encounter times of stress or insecurity I will know how to work through them.

“P”, hombre. 63 años

Cada persona está limitada por su forma de ser, su forma de vida, sus altos y bajos. Llega un momento que por algún evento o suceso de la vida,  los limites se sobrepasan y te das cuenta de que tienes que pedir ayuda.

Tengo 63 años y dos sucesos muy importantes en mi vida han acontecido: un atentado y la pérdida de mi esposa. Te quedas bloqueado, no coordinas, te falta seguridad, no te centras, etc. En las sesiones aprendes que los hechos no los puedes borrar pero sí sobrellevar y aceptar para poder desbloquearte, volver a sentirte seguro y centrarte.

Las personas no afectadas o que nunca han acudido a un psicólogo,  a veces no entienden la ayuda que supone, quizás por falta de información de lo que realmente significa una psicoterapia.

En mi Caso y para mi, la psicoterapia es una ciencia que aporta técnicas para contrarrestar ese límite de altos y bajos.  Ante la sobrecarga emocional y mental,  un psicólogo especialista te enseña una técnica de curación a seguir, pero eres tú el que hace el camino.

“R”,mujer. 34 años

Cristina me preguntó si me apetecería escribir mi experiencia en la nueva página que estaba preparando y me encantó la idea. Han pasado tres semanas y sigo sin hacerlo pero no porque no quiera, sino porque no encuentro las palabras que expresen lo mucho que ha significado para mí, hacer esta terapia. Estoy ya en la recta final y no puedo encontrarme mejor. Ha supuesto muchísimo trabajo personal y en muchas ocasiones sufrimiento, no es fácil navegar en nuestro interior y en muchas ocasiones no te gusta lo que ves. Pero tenía claro dónde quería llegar y cómo quería sentirme y cómo quería que fuera mi vida, sólo que no encontraba el camino para hacerlo, o si viéndolo, me daba miedo enfrentarme a él.

La terapia, más que la solución de mis problemas (que es como muchos podrían decirlo, pero yo no lo entiendo así, ni como solución, ni como problemas) ha sido la forma de tener un mayor conocimiento de mi misma, una forma de romper antiguos patrones adquiridos que me dañaban, una forma de ser consciente y responsable de mis actos, una forma de aprender a cuidarme y a respetarme, a quererme, la forma de encontrar mi paz y mi tranquilidad interiores.

Lo mejor de la terapia es que he sido yo misma la que ha marcado los tiempos y los métodos para hacerlo. Ninguna terapia es igual, como ninguno somos iguales. Eso es lo que me gusta precisamente de esta terapia. No se puede pretender que todos sigamos un modelo conductual, de psicoanálisis… sino que ninguna de éstas técnicas en concreto, y todas a la vez, pueden servirnos a cada uno de nosotros.

Simplemente he dejado que mi terapeuta me guiara por el propio camino que yo estaba marcando, para lograr todo aquello que quería

 

Cristina Halffter